Honestamente, no sé cuándo leerás estas líneas. Puede que lo hagas en verano, cuando teóricamente todo haya vuelto a la normalidad; quizá sea hoy mismo, aguantando aún este este dichoso estado de alarma que ha puesto patas arriba nuestra vida y, sobre todo, nuestra libertad; o a lo mejor coincide con el primer día en el que esa libertad empieza a cobrar de nuevo sentido. Independientemente de cuál sea el escenario, este post está pensado para demostrarte que existe otra posibilidad. Soy consciente de que el primer fin de semana que vuelvas a sentirte ‘libre’ te surgirán decenas, cientos de ideas para ocupar el tiempo: paseos, parque (si tienes niños), compras, cena en tu restaurante favorito…

Sin embargo te planteo todo lo contrario. Piensa, respira, elige bien. El primer fin de semana ‘de verdad’ y los sucesivos pueden seguir siendo tranquilo, evitando gastos excesivos y/o desmedidos. Por ello quiero dejarte una serie de ideas y recursos para, por qué no, convertir ese ‘break’ en el mejor momento de la semana. Evitando caer en tópicos típicos, quiero que transformes tu ocio habitual en uno que sea saludable para tí, los tuyos y el planeta. ¿Y si resulta que al final se convierte en el mejor fin de semana de tu vida?

Desayunos con calma

Levántate un poco antes y prepara unas deliciosas tortitas, unas tostadas o corta cuanta fruta quieras. Que el borboteo del café recién hecho sea lo único que rompa ese delicioso silencio mañanero.

Pide ayuda a los ‘peques’ para hacer ese riquísimo y colorido batido lleno de nutrientes que nos den la energía suficiente para afrontar el resto de la mañana.

Acércate a esa cafetería que te hace sentir especial. Escoge tu rincón favorito y reláááááájate disfrutando de una buena lectura mientras te sirven el desayuno perfecto.

Mete en una cesta: zumo, fruta, galletas, magdalenas… y sal a pasear sin prisa, en busca de esa piedra o ese árbol que hará de acompañante mientras desayunas al aire libre rodeada de naturaleza.

fin de semana

Y después…

Personalmente, soy admiradora de los paseos matutinos. No hace falta irse muy lejos, cualquier parque o campo cercano puede resultar más que suficiente. Lo importante es que sea el lugar que te evada por completo, que te permita escuchar el canto de los pájaros y disfrutar del verde.

Busca ese mercado con encanto que te sumerja en otra dimensión. Vivas en el centro de la ciudad o en un pueblo a las afueras, el fin de semana siempre es una buena oportunidad para descubrir ese bazar temático, artesano, de segunda mano o de comida.

Organiza un picnic con la familia o los amigos, cualquier lugar es bueno, solo hace falta una buena manta y comida fácil de preparar, un par de juegos y un buen termo de café. Será un día inolvidable.

¿Por qué no? Ordenar una estancia puede ser placentero además de necesario. Dedicar un fin de semana a poner en orden en ese rincón de la casa te reportará calma interior. Saca todo (sí todo, no dejes nada) y vuelve a colocarlo: encontrarás tesoros perdidos, podrás donar, reubicar y dar protagonismo a todos esos objetos que tenías olvidados. Natalia, de apazible.com, o Sua y Aurora, de Kdó orden consiciente, pueden ayudarte con el proceso, están llenas de ideas maravillosas.

Slow Food

Sí, lo sé. Ante tanta tranquilidad, la solución más sencilla acabará siendo pedir algo a domicilio o calentar algo precocinado pero no subestimes el placer de ‘empantanar’ una cocina para disfrutar de una comida saludable y placentera. Solo hace falta tener una buena organización. Es verdad que los fines de semana suelen ser más relajados y apetece improvisar, pero un pequeño planning siempre ayuda.

Seguro que conoces el método Batck Cooking, que recomienda hacer las bases de la comida semanal en dos o tres horas un día a la semana. Este plan, en sí mismo, puede ser relajante y se puede compartir con la familia. Hacer un bizcocho o unas magdalenas es fácil y placentero, sobre todo si tenemos la ayuda de los más pequeños.

¿Estas sin ideas? No desesperes, en esta guía puedes buscar algún restaurante cercano que siga el método Slow y disfrutar de una comida deliciosa y sin prisas.

Noches de relax

Organizar una sesión de cine en casa con un buen bol de palomitas caseras con el maíz a granel que has adquirido en el mercado por la mañana suena a planazo, ¿verdad?

Un paseo nocturno por zonas rurales, escuchando los ruidos de la naturaleza y disfrutando de los aromas del campo puede ser una manera maravillosa de terminar la jornada. Existen proyectos, como Naturaludus, que nos ofrecen actividades en la naturaleza. Esta de ‘de paseo por las estrellas‘ hará que vivamos una noche diferente, de disfrute y aprendizaje.

Un concierto en directo en un pub con encanto, que alimente nuestros sentidos, disfrutando de buena compañía y sin necesidad de mirar el reloj.

Estas son simplemente algunas de las propuestas que han pasado por mi cabeza pero soy consciente de que existen infinitos planes a realizar. El único denominar común, ya sabes cuál es: olvida las prisas y vive en armonía contigo mismo y el planeta. Ahora te toca a tí:

¡Cuéntame tu plan Slow!

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